Existe un lugar en el que la luz y las tinieblas confluyen
donde el temor construye telarañas de seda
que te envuelven haciendo suspirar tu piel
donde el pulso se apodera de tu respiración
y la vida recorre tu espiritu a un ritmo vertiginoso
pero no debes permanecer allí por mucho tiempo
no hay nada más adictivo que el peso de la costumbre